Suicidio cibernético
Antes, hace pocos años, cuando
quería escuchar música, encendía la radio, ahora enciendo el ordenador; cuando
quería ir a la compra, iba a un mercado o un súper, ahora enciendo el
ordenador; si me hacía falta un libro, iba a la librería, ahora enciendo el ordenador;
si quería ver a mis amigos, iba a un bar, ahora enciendo el ordenador; si
quería ligar, me iba a Chueca, ahora enciendo el ordenador… Ahora, a través de
esta máquina, compro, vendo, juego, me comunico, trabajo, pienso, respiro… El
otro día hablábamos de esto mis amigas y yo, hablábamos en un grupo de WhatsApp
claro, de lo difícil que nos sería ahora vivir sin el ordenador o el
Smartphone.
Muchas veces he tenido ganas de
perpetrar un suicidio cibernético: cerrar mis cuentas en Facebook, Twitter, Google,
Blogger, etc., etc., incluso cerrar la cuenta del banco, pero eso es otra
historia. Por ahora he decidido no suicidarme, porque me lo paso muy bien y
porque es de los pocos vicios que tengo, yo, que ni fumo ni bebo ni voy con
hombres.
A pesar de lo intimidante que puede resultar pensar
que nuestras vidas están expuestas, como nunca, en una especie de escaparate
internacional (que no me digáis que a veces no os da vértigo pensarlo), también
he de admitir que tiene algo de adictivo esta sensación de desnudez: ésta soy
yo, es lo que hay, La Oveja Rosa, ni más ni menos y ni menos ni más.
Artículo originalmente publicado en la columna de La Oveja Rosa en UniversoGay.



👏👏 Que razón, antes para conocer a la gente hablabas con ella y ahora con Internet , cualquiera sabe hasta nuestra talla de zapatos. 😂 Pero es difícil evitarlo.... adicción 😄😄😄
ResponderEliminarHace poco sufrí un robo en mi casa, me quitaron mi smartphone, ahora que se como se siente en stress, voy a intentar vivirlo sin stress para recordar como se siente
ResponderEliminarGracias a las dos por comentar y, sobre todo, por leerme.
ResponderEliminar