Mi crítica de La Bruja, de Robert Eggers

El otro día fui al pase de prensa de “La Bruja”, la primera película de Robert Eggers. En una atmósfera perturbadora, se nos presenta a unos personajes aterrorizados por sus propias acciones y reacciones a los eventos sobrenaturales que vemos durante la película. “La Bruja” podría definirse como una película de terror realista, pero sin terror ni realismo.

La historia se desarrolla en la Nueva Inglaterra de 1630, una época en la que los británicos migraban por primera vez a América, y en la que la superstición religiosa era lo corriente entre la población general. Una familia más cristiana que Ronaldo es expulsada de la aldea donde viven, no sabemos por qué. Yo supongo que son más papistas que el papa y que por eso son expulsados de la comunidad. El padre, Michael (Ralph Ineson), coge entonces a su mujer, Katherine (Kate Dickie), y a sus cinco hijos y se instala en una granja donde cristo perdió el gorro para allí empezar una nueva vida apartados de todo el mundo. La casita está justo en la entrada de un bosque y allí es donde empieza la movida cuando un día el bebé de la familia desaparece misteriosamente mientras se encuentra al cuidado de la hermanita mayor, Thomasin (Anya Taylor-Joy). Ya sabéis que no me gusta destripar argumentos, pero en este caso el misterio no es tal misterio porque desde el primer momento sabremos que la bruja del bosque se ha llevado al pequeño Samuel, y lo sabremos porque el director la muestra en todo su esplendor en una de las escenas más impactantes de la película.

No es un filme con giros inesperados ni grandes efectos especiales, y para mi gusto está falta de la magia que tal tema requiere. El toque realista de “basado en hechos reales” hace que en este caso la película aburra cuando podía haber sido una gran película de terror con otro tratamiento. Y es que no hay suspense, no da lugar a pensar si la bruja existe, o es cosa de la paranoia religiosa de esta familia, o un poltergeist de la hija adolescente. Desde el principio sabes que la bruja está ahí y que vive en el bosque y eso le quita mucho atractivo a la película.

Los actores tampoco ayudan mucho, la madre es idéntica a Lola Gaos en sus años jóvenes y el padre me recuerda a un amigo vasco que tengo en Larrabetzu. Solo se salva Anya Taylor-Joy, que borda su papel, el más complicado de la película. 

Eso sí, la película es formalmente muy buena. Bucólicas imágenes campestres de Nueva Inglaterra, perfecta ambientación y vestuario, y muy curioso escuchar como hablan en inglés antiguo, por lo que recomiendo verla en versión original subtitulada. Me ha recordado mucho a “El Bosque” en su estética, con un toque gótico que llena de belleza la pantalla y que hace que te olvides de la historia. Preciosos planos de la luna llena acompañada por la enigmática música de Mark Roven; el hermano de Thomasin, Caleb (Harvey Scrimshaw), desnudo y moribundo bajo la lluvia nocturna; o la bellísima Thomasin caminando desnuda hacia el bosque con la mirada perdida, bajo el objetivo de la fotografía de Jarin Blaschke.

Todo es como un cuadro de Turner y así es como debemos interpretar esta película: como una obra plástica en la que lo importante es la belleza de las imágenes, aunque nos estén contando una de las pesadillas más escalofriantes que se pueden vivir.

LO MEJOR: La atmósfera está muy lograda. Te transporta a la época sin ninguna dificultad.

LO PEOR: La venden como una película de terror y de terror no hay nada.

La Bruja se estrena el próximo viernes 13 de mayo de 2016 en los mejores cines de España. 

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