Mi crítica de La Juventud, de Paolo Sorrentino


La Juventud (Youth), de Paolo Sorrentino,  es una maravillosa película que habla sobre el paso del tiempo, las decisiones que uno toma en su juventud y el resultado que se obtiene con ellas. 

Dos amigos, Michael Caine y Harvey Keitel, que interpretan a un director de orquesta retirado al que le proponen un evento final muy particular, y un director de cine que busca firmar su testamento cinematográfico en vida, respectivamente, están pasando sus vacaciones en un balneario de Suiza, un lugar maravilloso, rodeado de la naturaleza esplendorosa de los Alpes y de vacas lecheras y demás fauna, tanto animal como humana. Allí hablan de sus recuerdos y de sus vidas. De su legado.

Sorrentino tiene miedo a desaparecer, miedo al olvido, como sus protagonistas. Sobre todo tiene miedo del olvido de lo que algún día el mismo supuso para el cine, y es por eso que hace clara alusión a la supremacía de la televisión. Y bien cierto es que, en esta sociedad consumista en la que vivimos, se consume cine y televisión como un producto más y es por eso que lo que se llevan son las series de televisión de usar y tirar. Ver y olvidar, ver y olvidar. Puro consumismo audiovisual.

Yo salí sobrecogida tras la descarga emocional que resulta ser esta película,  tanto por lo que se ve como por lo que se oye. La música de David Lang, donde la simpleza del sonido radica en la sencillez de sus instrumentos. Impresionante la interpretación de Caine con una batuta al servicio de la naturaleza, dirigiendo a las vacas suizas en sus mugidos, siendo esta la única inspiración de Ballinger, que así se llama el protagonista, en este mundo que empieza a conocer, el mundo de la vejez, un mundo en el que se piensa siempre en el pasado y se dice pensar en un futuro que ya casi no existe. Impresionante también Keitel como secundario de lujo,  y Rachel Weisz como hija, que se tira un largo interpretativo de un minuto que es digno de enmarcar.

La Juventud es, sobre todo, un canto a la belleza, esa belleza que parece inherente a una juventud perenne que no va pareja al paso del tiempo, sino a un estado de ánimo. Por eso hay jóvenes viejos, y viejos que derrochan juventud. Combinando gran dramatismo narrativo con un toque de humor y una puesta en escena espectacular, el director nos deja una ventana abierta al optimismo: es el perdón a uno mismo y la aceptación de los errores pasados lo que nos hará libres y felices.

Increíble que no tenga más nominaciones a los Premios Oscar que la de la Mejor Canción Original, merecidísima. La soprano Sumi Jo lo da todo en su interpretación de esa maravillosa Simple Song que a mí, todavía hoy, me estremece el corazón. Podéis escuchar esta canción al final del artículo.

LO MEJOR: El final.
LO PEOR: Miss Universo sale menos de lo que me gustaría.

La Juventud se estrena el 22 de enero de 2016 en los mejores cines. 





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