Mi crítica de Carol, de Todd Haynes

El precio de la sal es una novela de Claire Morgan que se publicó en 1952. La autora se vio obligada a firmar con seudónimo ya que presentaba una relación lésbica sin condenarla ni otorgarle el trágico final que siempre se espera de una historia así. Tras este seudónimo se escondía Patricia Highsmith. El libro se reeditó ya con su nombre en 1989   y con el título por el que ahora todas lo conocemos: Carol.

Patricia se inspiró es una experiencia personal ya que, al igual que Therese, trabajó en unos grandes almacenes mientras intentaba hacerse un sitio en el mundo literario de la época. En el caso de Therese, esta aspiraba a ser escenógrafa de teatro, y se sintió atraída por una de sus clientas. También buscó inspiración en la historia de una de sus amantes, Virginia Kent, una mujer perteneciente a la alta sociedad de Filadelfia que perdió la custodia de su hijo y su posición social al descubrirse su condición de lesbiana. El precio de la sal está considerada la primera novela con personajes homosexuales que no tiene un final trágico, principal motivo por el que tuvo un éxito inusitado durante esa década, siendo además libro de cabecera de todas las lesbianas del mundo durante las décadas siguientes.  

Phyllis Nagy, guionista y directora de cine inglesa y muy amiga de Patricia, fue la impulsora  de la adaptación al cine de la novela. Una vez conseguidos los derechos, y contando con el beneplácito de la autora, por fin llega a nuestras pantallas esta película que, desde ya os lo digo, va a quedar en el recuerdo de todas las lesbianas del planeta como una de las mejores películas de trama lésbica de la historia del cine.

La cinta dirigida por Todd Haynes nos cuenta la historia de un amor, tan intelectual como incontrolable, entre dos mujeres de distinta posición y con gran diferencia de edad, y es una perfecta adaptación de una novela que fue, en su día, revolucionaria. La puesta en escena es perfecta y la fotografía tiene un aire retro que nos transporta a los años cincuenta desde el minuto uno de la cinta. La textura del Super 16, ayuda a ambientar la historia dentro de la estética y fotografía de los años cincuenta, según Haynes inspirándose en las fotografías de Vivian Maier, fotógrafa oficial de la ciudad de Chicago y su gente durante esa década.

Carol se sostiene sobre dos robustas columnas interpretativas:  Cate Blanchett y Rooney Mara.  La descripción del amor que el director quiere mostrar, desde un enfoque más intelectual que físico, nos enseña los roles que se establecen en una relación donde la seducción y las emociones van de la mano, en el que una de las componentes aporta madurez y experiencia y la otra, la frescura e inocencia de la juventud. Esta juventud e inocencia de Therese me ha recordado mucho a la maravillosa adaptación que hizo Philip Kaufman de la novela de Kundera La insoportable levedad del ser. El personaje de Teresa, también una inexperta mujer de origen checo y, casualmente, con el mismo nombre de ese filme me ha venido en seguida a la mente al ver a nuestra nueva Therese, también de origen checo y fotógrafa, e incluso con un look muy parecido al de la Binoche en aquella película.

LO MEJOR: Cate Blanchett, que está divina y te enamora (eso si no te habías enamorado ya de ella antes, que es lo natural).

LO PEOR: Si bien la escena de cama es bonita, adecuada y puntual, se queda corta por eso, por lo puntual. Supongo que para ir a por el Oscar es mejor así.


Carol se estrena el 5 de febrero de 2016 en los mejores cines de España.


Comentarios

  1. Me encanto tu redacion, pense que esta pelicula seria como otros con finales inesperados , esta tuvo un buen final, un poco sacrificada, cuando hay niños con custodia peliada, sin embargo carol decidio vivir su vida como realmente queria vivirla y para eso en ese tienpo hacia falta unos buenos ovarios.. Al final eligio ser feliz, me encanto, debemos todos animarnos a vivir nuestra vida sin miedos.. Saludos desde méxico.

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