Celia Silva: Una de cada seis.
Según muchas estadísticas, una de
cada seis mujeres es lesbiana. Por eso era algo natural que entre nuestras “Seis hermanas” hubiera una lesbiana
declarada. Cuando empezó esta serie que habla de mujeres luchadoras de
principios del siglo XX, en seguida vimos que había una de las chicas Silva que
apuntaba maneras. La serie recuerda mucho en el ambiente y la historia a las “Mujercitas” de Louisa May Alcott, y
nuestra Celia Silva recuerda también
a aquella Jo escritora y subversiva
de la novela americana. Si bien Jo no era lesbiana en esa novela, con Celia no
pasa lo mismo y tenemos el prototipo de lesbiana de 1900, intelectual, proyecto
de docente, lectora y escritora compulsiva, además de sufragista y feminista. Y
en el armario, claro. Porque en 1913 tampoco era fácil ser lesbiana. De hecho,
tampoco era fácil ser mujer, y sigue sin ser fácil. Gracias a mujeres como
Celia estamos ahora donde estamos y gracias a series como esta podemos ver con
cierto rigor (todo el rigor que se le puede pedir a una novela diaria de época y donde lo que cuenta
es el drama) las vicisitudes por las que tenía que pasar una mujer cuya
condición sexual era otra de la que se consideraba “normal”.
Celia ha tenido que pasar por cosas que muchas lesbianas en el mundo aún tienen que pasar. Terapias conversivas, rechazo social, la propia no aceptación de la homosexualidad, intentos de suicidio, etc., etc. La falta de referentes en la época hacía que la aceptación de otras formas de amar fuera mucho más difícil, tanto por parte de la sociedad como por parte de una misma. Era muy habitual que las mujeres lesbianas aceptaran propuestas de matrimonio para guardar las apariencias o por motivos económicos. Aún hoy sigue pasando, aún hoy hay mujeres lesbianas que se casan con hombres y viven una vida que no es la suya. Pero no por eso dejan de ser lesbianas.
Estamos ahora en un momento de la
serie en el que Celia, si bien tiene claro cuál es su preferencia, se siente
abandonada y sola: Aurora se ha ido para casarse con un señor de Cáceres y no
sabe si va a volver a verla; Ha llegado su amigo de la Sorbona, Víctor Dumas, y
se siente, al menos, acompañada y entretenida.
No sabemos qué va a pasar. Puede que se case con Dumas, puede que vuelva Aurora, puede que conozca a otra mujer. Pueden pasar muchas cosas.
Pero ninguna de esas cosas hará
que Celia deje de ser la una de cada seis que dicen las estadísticas.




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