Mi crítica de Steve Jobs, de Danny Boyle.

Si mi abuela levantara la cabeza y me viera ahora mismo con el portátil tuiteando, o simplemente escribiendo, mi abuela pensaría que el señor que ha inventado esta máquina es un dios. Steve Jobs dio un cambio tan radical a la informática, que puede considerarse un dios. Y de hecho él así se consideraba, un dios. Pero claro, el ser capaz de repudiar a su propia hija, ser un manipulador y un egocéntrico, un ser lleno de ira y resentimiento, todo eso y más, no le acerca tanto a parecerse a un dios.

Hoy he visto el último biopic sobre la vida de Steve Jobs, y digo el último porque ya van varios intentos de contarnos su vida, y todos los anteriores fueron fallidos. Sin embargo, Danny Boyle acierta con este retrato del gurú de la informática en esta película que es, sobre todo, una obra maestra de la interpretación. Me ha gustado mucho, para ser lo que es, la biografía de un hombre que a muchos puede no interesar.

Con un ritmo muy shakespeariano nos cuenta como es este señor que,  no sé por qué, yo pensaba que era un buen hombre. Resulta que no, que Jobs era básicamente una mala persona. Michael Fassbender borda este papel y nos da una lección de cómo hacer parlamentos de ida y vuelta a un ritmo agotador. La peli es de una estética muy parecida a la de la maravillosa Birdman, con su desarrollo en la tramoya de un gran teatro. En este caso, Steve Jobs se desarrolla entre los bastidores de tres teatros, durante los previos de los tres lanzamientos revolucionarios de sus productos estrella: el pc Macintosh en 1984, la caja negra NeXT en el 88 y el IMac de colorines y burbujas de agua en el 98. Estos tres actos se interconectan como una cadeneta de tráileres de películas.

Entre bastidores, la que fue novia de Jobs (Katherine Waterston) y madre de su hija Lisa, le pide a su ahora multimillonario ex dinero para no vivir en la pobreza. Jobs no quiere reconocer a Lisa como su hija durante todo lo que dura la película.

Del mismo modo, Steve Wozniak (Seth Rogen), co-fundador de Apple Computer en 1976, aparece en cada una de las presentaciones pidiendo respeto y  reconocimiento público para el equipo que ayudó a Jobs a llegar al estrellato. Lo hace en cada lanzamiento, y jamás lo consigue. La soberbia de Jobs no se lo permite.

La película nos presenta a Jobs como un fanático del control. De hecho ideo un sistema en el que nadie podía modificar nada en sus ordenadores, ni poner ningún extra, solo él tenía las herramientas para modificar los sistemas.

Lisa Brennan, la hija de Jobs, es interpretada por tres actrices que conforman la parte emocional de la película. Desde bien pequeñita sentimos en ella la nostalgia de un padre que no ejerce como tal.

Kate Winslet, que me encanta, interpreta a Joanna Hoffman, la directora de Marketing de Apple y la única con ovarios para decirle las cositas claras a Jobs. La Winslet sale un pelín feúcha en la primera parte de la película, pero luego en los 90 se la ve en todo su esplendor y está divina. Como su personaje es polaco, me ha recordado mucho en su acento al de Meryl Streep en Memorias de África, vale que Meryl hacía de danesa, pero el caso es que me ha sonado muy parecida.

El amigo de Jobs y cofundador de Apple dice una frase que, para mí, resume como es el personaje que da nombre a la película. Steve Wozniak, le dice a Jobs en un momento dado: “No es binario. Tú puedes ser decente y talentoso al mismo tiempo”. Con esto le viene a decir, que se puede ser un genio y no ser un cabrón, que no va junto. Y esto es lo que resume la película entera.


Lo mejor: Las interpretaciones de los actores. Todos fantásticos.

Lo peor: Si tienes un iPhone o un iMac, te darán muchas ganas de tirarlos por la ventana después de ver película.

Steve Jobs se estrena el 1 de enero de 2016 en los mejores cines.


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