Crítica de la nueva película de Alejandro Amenábar: Regresión.

Me llamaba la atención la última película de Alejandro Amenábar, que se estrena el 2 de octubre, porque trata temas que yo conozco muy de cerca y quería ver cómo uno de mis directores favoritos lo plasmaba en la gran pantalla.

Ante todo, contaros que Amenábar es uno de mis favoritos por dos de sus películas: “Tesis” y “Los Otros”. Las demás, digamos que son un entretenimiento más, que gustan más o menos, pero ahí están, de algunas ni nos acordamos y es mejor no acordarse. Es innegable la factura de todas sus películas, la buena dirección de actores y la fotografía, así como la música. En especial “Los Otros” es una obra maestra del cine, por mucha influencia que tenga de otros filmes o por muchos homenajes que Amenábar sea proclive a hacer.

En “Regresión” pasa más de lo mismo, en cuanto a lo de los homenajes y las influencias. No es una obra maestra, ni mucho menos, es entretenida, se deja ver, pero también es verdad que desde que empieza la película sabes cuál va a ser el final. Sobre todo si has visto películas del estilo y con la misma temática, como es mí caso.
Siendo como soy una superviviente de ASI (Abusos Sexuales en la Infancia), he visto, muchas no, muchísimas películas que tienen esta temática y es imposible no ver en “Regresión” la sombra de la inquietante y regulera película “Forgotten sins” basada en un libro de Lawrence Wright que se llama “Recordando a Satanás”. En este libro se cuenta el hecho real de cómo en 1988 las adolescentes Ericka y Julie Ingram comenzaron a hacer una serie de acusaciones de abuso sexual en contra de su padre, Paul Ingram, que era un ayudante del sheriff respetado en Olympia, Washington. Lo especial del caso es que, al ser interrogado, Ingram no recordaba nada pero sí estaba convencido de haber abusado de sus niñas, y, mediante una regresión hipnótica, recordó su participación en ritos satánicos extraños que involucraban a toda su familia y otros miembros de la oficina del sheriff. En estos ritos se sacrificaban bebés, entre otras barbaridades, y según iba avanzando el caso en cuestión se llegó a hablar del sacrificio ritual de 25 bebés. Es de destacar también que Ingram y su familia pertenecían a una iglesia evangélica, como los protagonistas de “Regresión”. Se cuenta además en la novela la ola de rituales satánicos que se vivió en aquella época en USA, rituales que nunca pudieron ser probados ni demostrados, ni por el FBI ni por nadie.


Dejando aparte los homenajes de Amenábar a otras películas menores y poco conocidas, hay que reconocer que la fotografía es muy bonita y la ambientación muy lograda, creando un clima asfixiante que ayuda a meterse en la situación de los protagonistas. Si bien la película no es ni de miedo ni el thriller psicológico que nos quieren vender, sí que es verdad que provoca cierta angustia vital el pensar que hay algo muy grande detrás del presunto delito que da pie a la historia que nos cuentan.

En cuanto al trabajo actoral, este es impecable. Desde el poli hasta la chica, pasando por los secundarios, lo hacen todos muy bien, no tengo ninguna queja. Hay un guiño para el público gay, con un pequeño personaje que todo el público gay sabrá que es gay por cierto detalle en cuanto le vea aparecer, aunque en la película esto no se sabe hasta el final e intentan que sea un hecho determinante para el desarrollo de la historia. En mi opinión es otro giro que no tiene mucho sentido, pero supongo que algo querrá decir el director con esto y no lo he sabido entender. 

No es una mala película, se deja ver, pero ni mucho menos es la obra maestra que parece y que esperábamos de Amenábar, después de 6 años sin hacer nada mejor que el anuncio de la cerveza y el videoclip de las Nancys Rubias.


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