En recuerdo de Nieves García. Diez años después.
Hace justo diez años yo trabajaba
en un restaurante gallego en la calle de la Montera de Madrid. Al ser un local
céntrico y cercano a los mejores teatros y cines de Madrid, era frecuentado por
gente de la profesión artística, sobre todo personal técnico y de servicio,
taquilleras, encargadas de guardarropía, tramoyistas, etc, etc. El teatro Muñoz
Seca estaba justo enfrente y su taquillera solía venir a comer casi a diario
nuestro menú del día, solían acompañarle Antonio, el taquillero del Teatro
Príncipe Gran Vía y Nieves, la camarera de la cafetería del Marquina. Nieves
era una chica muy maja. Era hija única. No tenía padre, y su madre vivía en su
misma colonia, Santa Eugenia, al sur de Madrid. Tenía 46 años y dos hijos:
Sara, de 22, y César, de 16.
El 11 de marzo Nieves no vino a comer al restaurante, porque
el 11 de marzo Nieves no llegó a trabajar. "Me han matado a mi hija",
nos dijo su jefe. "Para mí era como una hija".
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| Nieves, víctima de los atentados del 11-M |
Nieves era una mujer muy simpática, recuerdo cómo nos
reíamos cuando venía al bar a comer, y cuántas veces me sirvió bebidas en el
Marquina cuando íbamos a ver alguna obra, siempre con una sonrisa y con mucha
alegría. Poco antes de que pasara todo estuve con ella porque fui a ver El
método Grönholm, que estrenaron allí, y nos echamos unas buenas risas en la cafetería del teatro.
Sara, la hija mayor de Nieves, se encontraba en paro y César
estudiaba la Educación Secundaria Obligatoria, ahora no sé qué será de su vida,
supongo que no podrán olvidar nunca ese 11M. "Mi madre era muy fuerte y
muy creyente. Tenía como un sexto sentido a la hora de ayudar a la gente. Y
estaba llena de vida. Se había apuntado a clases de baile de salón con mi
padre, le encantaba leer y era una forofa del Real Madrid. De hecho, mi padre había
sido jugador del Totana, en Murcia, compañero de Chendo, el jugador de Madrid,
y había jugado en las categorías inferiores del Madrid", comenta Sara en
las entrevistas que se hicieron en la cadena Ser y periódico Abc hace diez años.
Yo recuerdo que me contaron que familiares y amigos
estuvieron 21 horas intentando localizarla. La buscaron todo el día por los
hospitales de Madrid, y llegaron a medianoche al recinto ferial del Ifema.
Y a
las cinco de la madrugada supieron que estaba muerta. Nieves fue una de las víctimas del tren que explotó en la calle Téllez.
También recuerdo que el sueño de Nieves, ella siempre lo
contaba, era aprender a bailar.
A mí el 11 de marzo de 2004 me sorprendió en Ponferrada,
tenía billete de autobús para volver esa misma mañana pero a última hora lo
cambié para quedarme un poco más. De no haberlo cambiado, hubiera tenido que
pasar inevitablemente por la estación de Atocha y me hubiera encontrado con el
atentado más cruel y terrible que hemos padecido en nuestro país. Pero el
destino quiso que no me tocara a mí, el destino quiso que le tocara viajar en
ese tren a 191 personas que no llegaron a ningún sitio, entre ellas Nieves, que nunca llegó a trabajar.
Los altares y las flores y los peluches de Atocha se acabaron
retirando, y hoy el monumento a las víctimas alberga los nombres de los
ausentes y los mensajes de los que aquí nos hemos quedado.
(En recuerdo de Nieves García García-Moñino y de todos los heridos, afectados, familiares y amigos de las 190 víctimas restantes de los atentados del 11 de marzo de 2004).
FUENTE: http://www.asociacion11m.org/






Creo que todos recordamos donde estábamos y qué hacíamos en esas fechas que han quedado grabadas en la memoria colectiva. El 11S, 11M , el asesinato de Miguel Angel Blanco... Son hechos que jamás olvidaré.
ResponderEliminarQuede un recuerdo sentido y una oración (cada uno a su manera) para cada persona asesinada.
Me ha emocionado mucho esta historia. Gracias por compartirla.
gracias a ti por venir
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